La dignidad de la persona. Cuidado preferente del más necesitado. Ante la sociedad, apoyamos a las personas más discapacitadas y vulnerables y procuramos el desarrollo y la igualdad entre las más desfavorecidas.

La ética en nuestras actuaciones y proceder en el servicio al enfermo hasta sus últimos momentos de vida y con cuantos nos rodean, conforme al espíritu cristiano y de nuestro carisma.

El ambiente de familia y sencillez de vida. La colaboración y ayuda mutua. Teniendo en cuenta las personas, los tiempos y las circunstancias, la Institución procurará dar a los acogidos en sus casas la alegría propia de un hogar cristiano, buena asistencia a los enfermos y el bienestar de todos.

El desarrollo de habilidades para la convivencia y crecimiento personal.

Misión compartida. El voluntariado. Desde nuestros orígenes una característica importante y enriquecedora es la colaboración d elos voluntarios y bienhechores que participan en nuestras tareas y compromiso en el servicio y atención a los más necesitados.

El agradecimiento a Dios y a las personas. Son muchas las personas de las que Dios se vale para que a través de su generosidad y dedicación podamos llevar a buen término la obra que comenzó nuestra Fundadora, la Madre Rosario Vilallonga.