Durante toda la semana y aprovechando el puente de la fiesta de Andalucía, jóvenes del colegio Claret de Sevilla, han participado un año más en la Semana Solidaria que organizan los misioneros claretianos en colaboración con la Casa del Sagrado Corazón de Granada y las Hnas. Hospitalarias. Han acompañado a los acogidos haciendo juegos y actividades con ellos y ayudando en las diversas tareas de la Casa.

En recuerdo de la Profesión Temporal de Julia Walutanga.

El pasado 11 de febrero, coincidiendo con la Festividad de Ntra. Sra. de Lourdes, la Institución celebró un doble acontecimiento: la clausura del año de celebraciones del 25º Aniversario de la Muerte de la Madre Rosario y la Profesión Religiosa de Julie Walutanga, natural de la R.D. del Congo. La celebración tuvo lugar en la Casa del Sagrado Corazón de Monte Avril, en Bilbao.

Acabamos de terminar el año de celebraciones con motivo del 25º Aniversario de la muerte de la Madre Rosario. En septiembre pasado, la Institución Benéfica del Sagrado Corazón de Jesús realizaba una Peregrinación a Lourdes en recuerdo de la Madre, participando enfermos, hermanas y voluntarios de todas las casas. Este es el video conmemorativo.

El pasado 2 de febrero, cuatro novicios claretianos hicieron su Primera Profesión en el Hogar del Sagrado Corazón de Cochabamba. Los cuatro jóvenes han estado realizando su apostolado en la casa todo el tiempo de noviciado, ayudando y acompañando a las hermanas y niños acogidos. La celebración de los Votos fue presidida por el Provincial de los Claretianos de Sudamérica (de Brasil) en presencia del de Perú y diez sacerdotes más. Los claretianos ayudadron a las hermanas de la Institución en toda la preparación y organización de la fiesta. En la actualidad hay cinco novicios más.

El pasado martes 17 de enero, fallecía en la Casa de Bilbao, la Hna. Rosario Otazu, la última de las cinco primeras hermanas que iniciaron la Institución. Hermana entrañable de comunidad, de una espiritualidad y serenidad profundas y admirables. Ha pasado los últimos años en la Casa de Monte Avril, sirviendo a los enfermos con la misma delicadeza y cariño que el primer día, y sirviendo al Señor hasta casi el final de su vida, cuando cayó enferma. Confiada en la Misericordia de Dios, la Hna. Rosario estaba entregada a la voluntad divina y preparada para ser llevada de la mano de la Virgen a la Casa del Padre. Estas fueron las palabras de la monición que la Hna. Concepción, Superiora General, leyó en el funeral: